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“EL FUTURO DE LOS NIÑOS ES SIEMPRE HOY. MAÑANA SERÁ TARDE”
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La consecuente vida con el carisma de San Francisco de Asís, más allá de su excelencia en la literatura, la transformó en una mujer arraigada en el corazón de los pobres.

El Comienzo…

Su nombre de nacimiento es Lucila Godoy Alcayaga, que posteriormente fue cambiado a Gabriela Mistral. Nació el 6 de abril de 1889 en Vicuña, en una pequeña población del Valle del Elqui, Hija del maestro de escuela Juan Jerónimo Godoy y de la modista Petronila Alcayaga, su infancia la vive entre los pueblos de La Unión y Montegrande.

La vida en un pueblo rural de extrema humildad, y su amor por la naturaleza, la hicieron ver el mundo de una manera diferente. Esta visión, acompañada de la enseñanza de su hermanastra profesora, Emelina Molina Alcayaga, son las influencias para que su vida se inserte en la literatura y en la preocupación por los pobres.

Tenía sólo 11 años, cuando fue acusada injustamente de robar el material didáctico que le había encargado su profesora para el curso, hecho que tuvo como consecuencia el apedreamiento a la salida de la Escuela de niñas de Vicuña por parte de sus compañeras.

La presencia de Emelina, 15 años mayor que ella, unida a la de su abuela Isabel Villanueva, quien le transmitió el conocimiento de la Biblia, serán las imágenes familiares más influyentes en la vida de la poetiza y aparecerán más tarde unidas en un único e indisoluble recuerdo: “La Maestra era pura. ‘Los suaves hortelanos’, / decía, ‘de este predio, que es predio de Jesús / han de conservar puros los ojos y las manos, / guardar claros sus óleos, para dar clara luz’”.

Su relación con el mundo espiritual y franciscano se inició cuando unos misioneros de esta orden, estaban de paso por Vicuña y ella los conoció, atendió y les escuchó las enseñanzas de Cristo a través del carisma de San Francisco de Asís.

Gabriela Mistral en su juventud y adultez destacó por su vida austera y solidaria, siempre teniendo lo justo y necesario, sin grandes pretensiones, incluso le decían “la escritora sin escritorio” sólo le bastaba una tabla para escribir, como ella misma lo expresaba a sus cercanos.

En esta vía de la literatura vive un tiempo en México, EE.UU y Europa, es reconocida mundialmente, pero no así en Chile, que nunca tuvo el apoyo que debería haber tenido, y esto lo podemos ver en el Premio Nacional de Literatura; tuvo que esperar a ganar el Nobel de esta área, para que recién se le otorgase el de su tierra, el Premio Nacional de Literatura.

Ésta es una de las razones por la que Gabriela Mistral se quedó en el extranjero, pero a pesar de esto, seguía intacto el cariño por su pueblo Montegrande y la búsqueda por la fe franciscana. No está claro en qué lugar exacto o año, pero Lucila Godoy habría profesado ser franciscana seglar, los rumores apuntan a Francia o La Serena en la década del 40`.

Un claro ejemplo de esta búsqueda y conocimiento sobre Francisco de Asís, se puede manifestar en un escrito hecho en Nápoles y que se publicó en la revista “Mensaje” en 1952, por Gabriela Mistral. “Podríamos decir que el padre Hurtado era más que un alma limpia. Alberto era una especie de franciscano natural, yo no sé si él rondó en torno de la llama dulce del franciscanismo, pero su naturaleza era de cierto franciscanismo trajinador, y este trajín puede llamarse un correteo por los niños pobres. Del santo de Asís tenía también el hablar con gracia, la expresión a la vez donosa y llana. Este don de su conversación más su llaneza les ganaba a todos y le servía de maravilla para limosnear en bien de sus pobres y niños”.

Antes de morir ella entrega su legado a su amiga y albacea, también escritora, la estadounidense Doris Dana, en el testamento esta expresó las intenciones de Gabriela Mistral, que dicen que toda la recaudación de dinero de los derechos de autor, queden en poder de la Orden Franciscana para que sean administrados y luego tengan como destino los niños pobres de Montegrande.

Gabriela Mistral, demuestra su fuerte adhesión al espíritu cristiano, a pesar de lo incoherente que pueden resultar algunos hechos, como por ejemplo cuando ella tenía 16 años y decide seguir la carrera de maestra, para lo que solicita su ingreso en la Escuela Normal de La Serena, pero es rechazada porque sus ideas, que habían aparecido reflejadas en algunos artículos periodísticos, son consideradas ateas y contraproducentes para la actividad de una maestra destinada a formar niños.

Entregada a los demás

Gabriela Mistral sintió que Dios le entregó una oportunidad para triunfar, y por ello quería retribuirlo de algún modo. Es esta una de las razones que la ligó al cristianismo franciscano, y así, ella se creó el sueño de darles la misma circunstancia que vivió a los niños de Monte Grande.

“En su tiempo era muy avanzada en sus ideas, con respecto a una iglesia que busca la justicia social y lucha por los pobres”, como lo que señaló el Papa León XIII en la carta encíclica “Renum Novarum”. Esta visión se manifiesta en sus escritos y obras en las que toca este tema.

Esta mujer llevaba una vida en busca de la humildad que tenía San Francisco de Asís, esa austeridad se puede apreciar en su muerte en la que sólo se encuentra el prendedor que usó en Estocolmo, ninguna otra joya más. Además cuando salía fuera de Chile en nombre del Estado en misiones consulares, los viáticos que se les entregaban muchas veces los devolvía, prefiriendo irse en la clase menos acomodada, para así buscar esa configuración con el resto.
La “escritora sin escritorio”  trato de manifestar esa búsqueda por las causas de los pobres y por querer dejar un legado a los niños más humildes; al primer país que pudo ayudar fue  a México, aportando directamente en la Reforma Educativa.

Luego de su muerte el 10 de enero de 1957, se publicó en 1965 su libro de poemas “Motivos de San Francisco”, pieza literaria que pone de manifiesto ese franciscanismo. Acá un extracto, “Cuando el mundo repentinamente se endurece y se torna en una especie de fiera mitológica en vez de la consumada humanidad que Dios deseara, el genio franciscano, que es sobre todo un genio espiritual, se expande, se hace más sólido y se intensifica, como lo hacen las fuerzas cósmicas”.

Así, una parte del testamento queda en manos de Doris Atkinsson, sobrina de Doris Dana, que deseando hacer cumplir el sueño de Gabriela Mistral viaja a Chile en marzo del 2007, en la misión de reunirse con instituciones, sin fines de lucro, para poder entregarles este testamento.

Atkinsson consideró que la mejor forma de interpretar lo que ambas escritoras querían, era pasándole este poder a la Orden Franciscana, para que así, además de administrar la recaudación de lo obtenido por los derechos de autor en América del sur, se hicieran cargo de los que pertenecían a Doris Dana, testamento de la poetiza chilena.
Así, la designación de este beneficio se hace, según lo acordado a la voluntad de Doris Dana, fechada el 3 de octubre del 2005 por Doris Atkinsson, representante personal y Albacea del testamento, el 11 de mayo del 2007. Este documento que se titula “Legado literario de Gabriela Mistral”, patrimonio de Doris Dana. Doris Atkinson, Albacea. Plantea lo siguiente en dos puntos:

A. Designación

Designo por este medio a la Orden Franciscana en Chile (Orden Franciscana en Chile) como el beneficiario de todos los derechos de autor y derechos referente a trabajos que Gabriela Mistral poseyó o controló por el patrimonio de Doris S. Dana. Esto incluirá todos los derechos que se acrecientan al patrimonio de Doris Dana para la publicación de los trabajos de Gabriela Mistral después de la fecha de la muerte de Doris Dana (el veintiocho de Noviembre de dos mil seis).

Los derechos y las donaciones, hechas en lugar de el requisito para el pago de los derechos para las publicaciones dentro de América del Sur, son de continuar beneficiando a los niños de Monte Grande, Chile, y deben ser distribuidos sin prejuicio alguno para la creencia o la afiliación religiosa de cualquier niño o niños según lo expresado en la voluntad de Gabriela Mistral. La Orden Franciscana de Chile puede conservar diez por ciento (el 10%) de estos dineros para sus propias necesidades y trabajos caritativos, según lo expresado en la voluntad de Gabriela Mistral.

Los derechos y las donaciones hechos en lugar del requisito para el pago de los derechos para las publicaciones fuera de América del Sur se pueden utilizar en la discreción de la Orden Franciscana de Chile en beneficio de los niños pobres situados a través de la República de Chile.
La Orden Franciscana de Chile puede conservar diez por ciento (el 10%) de estos dineros para sus propias necesidades y trabajos caritativos. Fomento por este medio designando que los siguientes artículos sean dados a la gente de Chile bajo cuidado de La Orden Franciscana de Chile, con el deseo que estén exhibidos públicamente, junto con otros artículos puestos previamente en el cuidado de la Orden por Gabriela Mistral, en el Museo Franciscano en Santiago, Chile:

1.Una Biblia encuadernada de cuero de tres volúmenes poseída y marcada por Gabriela Mistral.

2.Un broche de plata y turquesa usado por Gabriela Mistral en la ceremonia de entrega de los premios Nobel.

3.Dos crucifijos encontrados en las posesiones de Doris Dana y se cree que perteneció a Gabriela Mistral.

B. Expresión de Deseos

Expreso por este medio los siguientes deseos con respecto a esta designación:

1.Ningunos de los materiales o derechos transferidos aquí, se deben vender o transferir para el uso o beneficio privado.

2.El permiso para el uso de materiales que consten con derechos al autor, no se deben retener ni conceder como uso exclusivo, aunque el pago para tal uso puede ser requerido o donado, en lugar de que el pago pueda ser solicitado.

3.A menos que las respuestas a los pedidos escritos del permiso para el uso de materiales que consten con derechos al autor se hagan en el plazo de dos meses del recibo de tales peticiones, las peticiones se deben juzgar y ser aprobadas sin el requisito del pago de derechos.

4.El acceso razonable a la Biblia de Gabriela Mistral se debe proporcionar a los eruditos literarios cualificados. El acceso se debe pesar contra el interés competente de asegurar la integridad y la seguridad física de la Propiedad.

5.Los deseos indicados arriba se deben hacer aplicables a cualesquiera y a todas las organizaciones subsecuentes, a los cuales, los materiales o los derechos confirieron por este legado.

C. Designación Alterna

En el caso de que la Orden Franciscana en Chile sea finalmente determinada por el servicio de renta pública de los Estados Unidos o por una corte de los Estados Unidos, de jurisdicción competente, a no calificar como un beneficiario o recipiente de un regalo o de un legado caritativo, que está bajo provisiones federales aplicables al impuesto de patrimonio de los Estados Unidos, tales que el legado no sería deducible por el patrimonio de Doris S. Dana, o que por cualquier razón la Orden Franciscana en Chile este incapaz o poco dispuesto a servir como beneficiario. Yo, señalo por este medio a Franciscanos Internacionales, una organización que está exenta de impuestos, la cual está establecida bajo sección 501 (c) (3) del código de renta pública de los Estados Unidos y una jefatura establecida en Nueva York, Nueva York como beneficiario alterno, conforme a todos los términos, las condiciones y las expresiones de deseos contenidos aquí.

Alonso Acevedo Acevedo, Director de la Orden Franciscana de Chile da su visión de este legado. “Esto para los franciscanos, fuera de ser un reconocimiento y un honor, es una gran responsabilidad, por qué significa cumplir la voluntad que tiene como finalidad; ayudar a los niños que menos tienen. Para Doris Atkinsson la mejor institución que cumple con esto es la Orden, por qué representa la voluntad de Gabriela, un patronato de beneficencia que está arraigada en el corazón del pueblo”

El legado en la Escuela de Monte Grande

Ana Martínez Castro hace 24 años que es la Directora de la Escuela Gabriela Mistral de Monte Grande, y además, es la vice presidenta de la Fundación de esta poetiza. El objetivo que se ha puesto ella con estos cargos, es cumplir con el sueño de la literata que ha quedado escrito en su testamento y en sus obras.

Ésta ha dado constancia del cumplimiento que ha hecho la Editorial Andrés Bello con este acuerdo. “Desde que llegué a Monte Grande lo han hecho. Con esos recursos se construyó parte de la escuela, se han entregado uniformes, instrumentos para la banda, cortinas, ropas que se entregan todas las pascuas, podría ser mucho más con todas la publicaciones que existen. Los demás no saben la importancia que tiene para los niños el hacer carne los deseos de Lucila, para que tengan estudios superiores. Que se pongan una mano en el corazón y paguen a los padres Franciscanos porque hay muchos niños de Monte Grande que están esperando”, dice Martínez.

Seguidora de San Francisco de Asís

Ésta mujer que amo el carisma de Francisco de Asís llevo una vida consecuente con ello, y esa austeridad, solidaridad, entrega por los demás, sin duda ha dado muchos frutos desde su  muerte a la actualidad.; miles de personas del mundo han podido leer sus obras, y muchos niños de Chile y de América Latina tendrán acceso a la educación, contar con los materiales acordes para que vayan creando ese sueño que más adelante quieren realizar.

Se ha demostrado que esta mujer llevaba una vida muy espiritual y cristiana, factores que la fueron transformando en una perseguidora de la fe y entregada por los demás. Esta era una de las oraciones que Lucila Godoy rezaba desde joven y que demuestran el por qué de su forma de ser. “Oh Señor, haz de mi un instrumento de tu paz: Donde hay odio, que yo lleve el amor. Donde hay ofensa, que yo lleve el perdón. Donde hay discordia, que yo lleve la unión. Donde hay duda, que yo lleve la fe. Donde hay error, que yo lleve la verdad. Donde hay desesperación, que yo lleve la esperanza. Donde hay tristeza, que yo lleve la alegría. Donde están las tinieblas, que yo lleve la luz. Oh Maestro, haced que yo no busque tanto: A ser consolado, sino a consolar. A ser comprendido, sino a comprender .A ser amado, sino a amar. Porque: Es dando, que se recibe; Perdonando, que se es perdonado; Muriendo en Ti, que nacemos a la Vida Eterna”.
Francisco de Asís.

De esta manera, Lucila Godoy Alcayaga fue construyendo un puente para poder alcanzar su sueño y llevarlo a la realidad social. La gran herramienta para esto fue la literatura, medio en el que expuso todo lo que estaba arraigado en su corazón, y de esta manera ser un ejemplo positivo para la sociedad.

La artista literaria que le dio una condecoración y reconocimiento a Chile en el plano internacional, una mujer que entregó su alma al país y a los niños más necesitados de América Latina a través de la vida franciscana, un ejemplo de esfuerzo, talento y caridad por excelencia, demostrando que el amor traspasa todas las barreras y enciende los lugares más sombríos de la humanidad.

“Tu descubriste una verdad escondida; que no tenemos derecho a dar sino a nosotros mismos, las demás cosas son de la tierra. Cuando regalamos cosecha de frutos, es el surco generoso el que da; y cuando regalamos vestidos es el hilandero fatigado el que regala. Pero cuando nos damos a nosotros mismos, entonces sí, damos de verdad.

Nosotros, Francisco, entregamos los que nos sobra. Estamos tan llenos que nos cansamos un poco con la brazada de ricas mazorcas de la vida. Se nos rompen los sacos de oro del trigo, y entonces cedemos, por no doblar a recoger lo caído. Tú te diste, te diste, te diste”.
Gabriela Mistral, extracto de “Motivos de San Francisco”.

Este es el legado de Gabriela Mistral, una herencia literaria que la inmortalizó junto con la solidaridad de ayudar a los niños de Monte Grande, este es el camino que siempre la poetiza buscó, imitar los pasos de San Francisco de Asís, valer a los más pobres, vivir para dar.

GABRIELA MISTRAL: UNA ESCRITORA SI ESCRITORIO

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Por Rony Armijo Sánchez

ORDEN FRANCISCANA DE CHILE
FONDO FRANCISCANO HERMANA GABRIELA MISTRAL